09 de octubre del 2020
Números 11:1-9
QUEJAS Y MÁS QUEJAS
“Un día los israelitas se pusieron a murmurar…”
Números 11:1
Quejarse parece el pasatiempo favorito de muchos. Nos quejamos del clima y de lo que vamos a vestir. Nos quejamos de la comida y de no tener algo qué hacer. Nos quejamos del tráfico y de la tecnología.
Quejarse fue como una segunda naturaleza para Israel durante sus años en el desierto. En nuestro pasaje, Israel solo llevaba 3 días en su travesía por el desierto cuando comenzaron a quejarse. El motivo eran sus dificultades y la comida del desierto. Ellos querían algo diferente al maná que tenían que comer cada día. El alimento que habían comido en Egipto les parecía mucho mejor.
La vida, al igual que el desierto, puede ser dura, pero cuando nos quejamos, caemos en la trampa del diablo. Cuando nos quejamos, tendemos a magnificar lo que no tenemos. ¿Les iba en realidad mejor en Egipto? De alguna forma el pueblo olvidó completamente el maltrato que habían sufrido como esclavos. Cuando nos quejamos, tendemos a ver la vida en una manera distorsionada. La murmuración fluye de gente que piensa que merece algo mejor.
Pablo nos llama a hacer todo sin murmuraciones (Filipenses 2:14). ¿Es esto posible? Sí, cuando aprendemos a concentrarnos en la gracia de Dios en Cristo. ¿Cómo podemos quejarnos tan a menudo cuando sabemos que Dios nos ama tanto? Su gracia puede movernos de la murmuración a la gratitud.
Padre, todo don perfecto viene de ti. Ayúdanos a estar contentos y ser agradecidos. Perdónanos cuando murmuremos, y ayúdanos a estar contentos contigo. En el nombre de Jesús, amén.