02 de septiembre del 2020
Salmo 2
EL REY DE REYES
“Pero yo he puesto mi rey sobre Sión, mi santo monte”.
Salmo 2:6
Este Salmo formula dos preguntas: ¿por qué se amotinan las gentes y por qué los pueblos piensan cosas vanas? Amotinarse es señal de rebelión y expresión de odio contra Dios y la humanidad. Las cosas vanas se refieren a la idea de que las naciones del mundo pueden socavar el reinado de Cristo.
Cuídese de evitar tales cosas vanas; no se deje impresionar cuando los líderes del mundo hacen sus discursos en la televisión. Quiéranlo los reyes o no, Cristo es quien gobierna. Mientras los hombres se enorgullecen y hablan grandezas, Cristo es quien, con calma y muchas veces en silencio, dirige todas las cosas hacia el día que Dios tiene designado. Los dictadores van y vienen. Los altivos y soberbios se levantan para caerse luego por su propia arrogancia.
La gran cuestión del día es si estamos o no personalmente rendidos al reinado de Cristo. Si Cristo es rey de nuestras vidas, Él gobierna nuestro espíritu. Este es el reinado del cual habla el Salmo 2. Y ese reinado espiritual de Cristo penetra todos los niveles de actividad humana: la educación, el gobierno, las artes, las ciencias, el comercio y la jurisprudencia.
La idea de un Cristo que es rey no la originaron los cristianos. Dios el Padre decretó que Él daría a Cristo todos los reinos de la tierra. Eso es lo que rechaza quien rechaza a Jesús.
Señor, gracias por darnos lugar en este mundo y gracias que Tú eres rey soberano en ese mundo. Concédenos la paz de quienes saben que Tú gobiernas con tu poder y sabiduría. Amén.