Salmo 1
DOS CLASES DE GENTE
“Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas”.
Salmo 1:3
El Salmo 1 pone de relieve dos clases de gente. Una clase se siente feliz en el camino del pecado. Esta gente anda en pecado y está en pecado y se sienta en pecado. Al comienzo, su participación en el pecado es cosa gradual pero al fin llega el momento en que lo único que quieren en la vida es el pecado y sus adornos y alegrías. El pecado pocas veces ataca de lleno al principio. Comienza con una idea, ésta produce un deseo que se toma estilo de vida. Mientras uno esté satisfecho con esa forma de vivir, jamás buscará la vida que Dios ofrece.
La otra clase de gente no vive para sí misma o para el mundo sino para Cristo. Él es su Salvador y ellos se deleitan en su Palabra, la Biblia, que les dice cómo es el Cristo. No derivan su poder de fuerzas de este mundo o de sí mismos; son como árboles plantados junto a corrientes de aguas; se alimentan del abundante río de la gracia de Dios.
Cada uno es una clase o la otra. Muchos andan por sendas que, poco a poco, los están llevando al abismo del pecado. Andan, están, se sientan y al fin toman su residencia en el pecado. Una vez que ocurre esto, poca esperanza queda para ellos.
Todo depende si elegimos la Palabra de Dios o el poder del pecado como razón de vivir.
Gracias, Señor, por tu Palabra que es fuente de poder y de vida; sin ella, sólo hay confusión. Ayúdanos a amar tu ley y nutrirnos en ella cada día. En el nombre de Jesús. Amén.