08 de agosto del 2020
Filipenses 2:1-4
UN LUGAR DE GRACIA (espero)
“Así que, si Cristo les ha dado el poder de animar… llénenme de alegría viviendo todos en armonía…”
Filipenses 2:1-2
La señora parada en la puerta de mi casa no estaba muy contenta conmigo. Yo le había pedido hacer un trabajo, pero era algo que ella quería que yo hiciera. Un mes antes se había ofrecido como voluntaria para traer refrescos a un estudio bíblico esa misma tarde. Pero allí estaba, y me estaba diciendo que algo había ocurrido y que ya no sería capaz de asistir esa noche. Normalmente yo hubiera dicho: “Está bien… gracias por avisarme”. Pero ese día había estado lleno de inconvenientes, y yo estaba de mal humor. Así que le dije que dependía de ella encontrar a alguien para que llevara el refrigerio al grupo de estudio bíblico. Probablemente fui un poco torpe con ella. Hasta yo me sorprendí de mí mismo. También noté que ella estaba irritada conmigo, y, por lo visto, el estudio de esa noche sobre Mateo no iba a estar acompañado con un refrigerio.
Durante varias semanas quedó muy claro que su irritación tenía poder de permanencia. Pero entonces, con el paso del tiempo, su irritación se fue apagando. De hecho, después de cierto tiempo llegó a ser una colega de confianza en el ministerio. Quizá parezca una cosa insignificante, pero su deseo de dejar a un lado su irritación fue una señal maravillosa que la iglesia de Dios puede ser un lugar de reconciliación.
Gracias, Señor Jesús, por personas llenas de gracia. Pensamos en ti, y eso nos llama a también ser llenos de gracia. En Jesús, Amén.