25 de julio del 2020
Hebreos 4:1-13
VUELVE
“Ahora sí, puedo volver a sentirme tranquilo porque el Señor ha sido bueno conmigo”
Salmos 116:7
Qué importante reconocer la realidad de que como resultado natural de la vida diaria nuestro sentido de seguridad y reposo se ve afectado. Esto no significa perder la salvación, ya que la obra redentora de Cristo en la cruz del calvario fue completa, perfecta y suficiente. Además, ésta fue por gracia y así como no hay nada que pudiéramos hacer para ganarla, también así, no hay nada que pudiéramos hacer para perderla.
Perder nuestro reposo es más bien desorientar nuestra mente y corazón de estas realidades. Es dejarse llevar por las circunstancias o dificultades y quitar nuestra vista, del Señor en los momentos de tormenta.
La epístola a los Hebreos habla también de esta condición, de que nosotros aun siendo hijos redimidos en momentos actuamos como si no tuviéramos esa esperanza de reposo. Es una mala percepción e interpretación de la realidad que nos lleva a actuar funcionalmente de una manera que pareciera que no la hubiéramos alcanzado.
Es entonces imprescindible en la vida de fe reajustar nuestro corazón y alma a las realidades de nuestra verdadera y objetiva posición “en El”, ese estado legal que no depende de lo que creamos, pensemos o sintamos. Hacemos esto predicándonos a nosotros mismos las Buenas Noticias del evangelio.
Gracias Padre, por Jesús, quien no solo como la ofrenda, pero también el sacerdote perfecto, ganó por siempre y en la cruz del Calvario, nuestra seguridad y reposo. Amén.