Salmos 104
MEDITACIÓN
“Quiera el Señor agradarse de mis pensamientos, pues sólo en él encuentro mi alegría.”
Salmos 104:34
Para el salmista en ese tiempo, el meditar en la grandeza y poder de Dios no sólo como creador, sino también como su Dios traía gozo y dulzura a su vida. Podía reconocer que él es el Dios todopoderoso que ejerce control y autoridad sobre cada aspecto de la creación y de la vida del hombre. Podía además ver a su alrededor la obra de sus manos y recordar en la historia de Israel que Él estaba en favor de los suyos, “¡la tierra está llena de todo lo que has creado!”
Así para nosotros hoy, la meditación en la Palabra de Dios trae dulzura, libertad y descanso a nuestras almas especialmente cuando encontramos en ella las bendiciones que tenemos en el evangelio y “pues en él se cumplen todas las promesas de Dios. Por esto, cuando alabamos a Dios, decimos «Amén»” (2 Corintios 1:20).
Estas bendiciones fueron ganadas a alto precio, el sacrificio del Hijo de Dios por nosotros, y tienen que ver con nuestro mayor problema, el pecado. Son bendiciones que no merecíamos, no podemos ganar, pero que tampoco podemos perder ya que reflejan el carácter y pacto de Dios con sus hijos. Son Buenas Noticias, noticias frescas para el sediento, de descanso para el agotado, de expansión para el angustiado y de ánimo para el cansado.
Gracias Padre, porque nuestra continúa meditación en tu provisión en Jesús, trae gozo a nuestro corazón para irrumpir también en gratitud y adoración por tus obras maravillosas. Amén.