20 de julio del 2020
Salmos 23
SUFICIENTE
“El Señor es mi pastor; nada me falta”
Salmos 23:1
Este es un conocido pasaje que nos habla de que sin Dios no estamos completos. Es este reconocimiento que nos pone en una trayectoria correcta para poder encontrar nuestra identidad en algo que sí es fundamental.
Y es que, a lo largo de la vida nos la pasamos buscando encontrar aquello que creemos nos falta y que si lo encontramos, por fin llenaremos ese vacío que todos experimentamos en esta vida. Esta búsqueda llega a convertirse en una verdadera pesadilla que no nos deja dormir, puesto que buscamos la seguridad, propósito y felicidad en cosas creadas en lugar de en nuestro Creador.
Sin embargo, por otro lado, el encontrar la realidad de que estamos completos “en Él” hace toda la diferencia, puesto que es una posición objetiva, aún legal, que se nos ha conferido por gracia y que es eterna, completa y suficiente. Cuando experimentamos esta realidad, descansamos.
Me llama la atención de este capítulo cómo David se mueve entre el futuro y el presente sin un sentido aparente. Y es que las Buenas Noticias, para aquellos que han encontrado a Dios suficiente a través de la aplicación de la obra redentora de Cristo en su favor, es que no hay funcionalmente una diferencia entre las promesas de Dios para el futuro, y las implicaciones y bendiciones del presente.
Gracias Padre, por la obra de tu Hijo en nuestro favor, y que permite la realidad de aquellos que somos tus hijos de vivir en el ‘ahora, pero todavía no’ de la vida eterna. Amén.