Hechos 8:4-25
MINISTERIO
“…admirado de los grandes milagros y señales que veía…”
Hechos 8:13
Aquí vemos a Simón, quien había tenido bastante éxito en lo que hacía, ver ahora la obra de Dios en acción y le emociona el impacto en la gente y la atención que recibe del pueblo. El pasaje dice que después de creer y bautizarse empieza a ser la “sombra” de Felipe.
Me recuerda mucho de nosotros que también cuando vemos el respaldo de Dios a alguna persona en el ministerio, anhelamos también su impacto e influencia. Empezamos a seguirlos para ver cómo hacen las cosas y nos gusta la idea de ser reconocidos como ellos.
Sin embargo, llega ineludiblemente el momento cuando no se dan las cosas de la misma manera y Dios no parece “bendecirnos” como quisiéramos. Es que entonces ocurre esta misma dinámica en nuestro corazón que vemos en este pasaje y en el corazón de Simón (vs.23).
Y es que es también muy familiar para nosotros el ver a Dios como el medio para conseguir nuestros fines. Queremos que nos bendiga para tener el propósito y significado que esperamos tener “para él” y cuando alcancemos nuestros sueños.
Las Buenas Noticias son que el reconocer esta triste y dolorosa realidad de nuestro corazón nos lleva a arrepentirnos y rendir nuestra vida, planes, y aún sueños en el ministerio, para encontrar nuestra satisfacción y suficiencia solo en él.
Gracias Padre, porque también usas nuestra frustración en el ministerio como una obra de gracia en nuestra vida para mostrarnos que solo encontramos nuestra satisfacción en ti. Amén.