13 de septiembre del 2026
1 Samuel 18:1-9
VERDE DE ENVIDIA
“Y cantaban las mujeres que danzaban, y decían: Saúl hirió a sus miles, Y David a sus diez miles”. 1 Samuel 18:7
“El pasto del vecino siempre es más verde”. Lo decimos con cierta gracia, pero describe algo real y profundo en el corazón humano. Miramos la vida del otro y parece más fácil, más abundante, más llena de oportunidades. Y en esa comparación, poco a poco, el corazón comienza a llenarse de inseguridad, sospecha y resentimiento. En la vida del rey Saúl vemos con claridad este peligro. Cuando escuchaba que celebraban más a David que a él, en lugar de alegrarse por la obra de Dios en otro, comenzó a compararse, y esa comparación abrió la puerta a la destrucción interior. Saúl olvidó algo esencial: ni él ni David lograban victorias por sí mismos. Era Dios quien les daba la capacidad, las oportunidades y el propósito. Cada uno tenía un llamado distinto, pero igualmente valioso. Cuando perdemos de vista esto, comenzamos a medir nuestra vida con la de otros, y eso nos roba la paz. La envidia nos hace olvidar que Dios es bueno con todos, y que su plan para cada uno es único y suficiente. La envidia se vence con gratitud, pero no con una gratitud forzada o superficial. Se vence cuando realmente creemos que Dios es bueno con todos, que su plan para nuestra vida es suficiente, y que lo que tiene para nosotros no depende de lo que le dé a otros. Cuando esa convicción arraiga en el corazón, la comparación pierde fuerza. Y podemos empezar a celebrar genuinamente lo que Dios hace en quienes nos rodean, sin que eso nos cueste la paz.
Padre Nuestro, quita la envidia de nuestros corazones y ayúdanos a ir en pos de tu llamado, sin importarnos el éxito de otros. En nombre de Jesús. Amén.
Mucha gente cree que su vida emocional no tiene nada que ver con su fe o su desenvolvimiento religioso. No saben que se están engañando. Las enseñanzas del evangelio son un remedio eficaz, para curar las heridas del alma. Nuestro lado emocional puede volverse inestable como las tempestades de verano; traumáticas, turbulentas y dolorosas, como lo que un huracán deja al pasar. A pesar de todo, la gracia de Dios nos da la posibilidad de restaurar, equilibrar y de pacificar nuestros sentimientos más profundos. Es de esta gracia que todos nosotros necesitamos, para enfrentar las tempestades de la vida y mantenernos serenos y equilibrados.
Robert Heerspink
Robert Heerspink fue pastor de varias iglesias, y director del ministerio Back to God (De regreso a Dios). Una de sus pasiones era la escritura, sobre todo, devocionales para el pueblo de Dios.