Mateo 5:1-12
LAS BIENAVENTURANZAS
“Jesús les enseñaba, diciendo: Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.”
Mateo 5:1-3
Bienaventurados son aquellos considerados felices, dichosos, afortunados. El mensaje de Jesús en el sermón del monte es un mensaje de esperanza, de promesa divina, de que Dios asegura a su gente regalos de gracia, justicia e íntima relación con él.
Las Bienaventuranzas demuestran que la manera de obtener bendiciones de Dios Padre es viviendo una vida de humildad, de mansedumbre, de rectitud, paz, y sed de justicia, afrontando adversidad por escoger seguir a Cristo. Esta manera de vivir representa un contraste enorme a lo que el mundo declara como vida exitosa y de felicidad: la búsqueda del dinero y la posición social, el ganar a costa de todo, el disfrute de los placeres terrenales. A fin de cuentas, quienes persiguen las metas materiales, no obtendrán las promesas que perduran por la eternidad. Su recompensa, si la logran, será a corto plazo, con fecha de caducidad.
Jesús nos dice aquí que quienes busquen su manera de vivir y rechacen las quiméricas promesas del mundo, encontrarán ser llenados plenamente; es decir, su hambre y sed de justicia serán satisfechas; su dicha será completa y duradera; su felicidad, incalculable.
Las Bienaventuranzas brindan la imagen que nos da Jesús de las características y calidades de quienes viven una fe verdadera.
Dios mío, gracias por las enseñanzas de Cristo para vivir correctamente y obtener las promesas eternas a través de tu gracia y misericordia.