Mateo 9:1-8
JESÚS SANA A UN PARALÍTICO
“ ¿Qué es más fácil, decir: Los pecados te son perdonados, o decir: Levántate y anda?”
Mateo 9:5
Cuando una persona ofende a otra o peca contra otra, el único contra el cual se ha pecado tiene derecho de perdonar. A nivel espiritual, el perdón de los pecados puede ser efectuado únicamente por Dios. Las palabras de Jesús al hombre eran por consiguiente un inequívoco reclamo de su autoridad divina.
Por eso es que entre los escribas presentes había varios quienes pensaban que Jesús estaba blasfemando al decir que perdonaba los pecados del paralítico. Al perdonar los pecados del enfermo, Jesús indica claramente que él es Dios. Tal aserción, la de ponerse a la altura de Dios o aseverar que él mismo es Dios, era considerada blasfemia para los judíos.
Sin embargo, es obviamente más fácil decir, “tus pecados te son perdonados” ya que la eficacia de tal afirmación no puede comprobarse tan evidentemente como decir “levántate” y demostrar que se tiene el poder para sanar. Cristo demostró, en efecto, su poder para perdonar los pecados al sanar instantáneamente al hombre de su parálisis. Si Jesús pudo hacer lo aparentemente más difícil, él podía hacer también lo que parecía más sencillo.
Señor, gracias por acercarte y sanar nuestras almas perdonando nuestros pecados. Gracias por tu amor.