11 de junio del 2020
Mateo 5:21-26
JESÚS Y LA IRA
“Yo os digo que cualquiera que se enoje contra su hermano, será culpable de juicio.”
Mateo 5:21-22ª
Jesús sorprende aquí a sus seguidores elevando la severidad del juicio de Dios. Él nos revela que inclusive un enojo produce motivo para ser encontrado culpable ante los ojos de la justicia divina.
¿Quién puede ser entonces encontrado inocente ante la perfección que Dios demanda? La respuesta es, por supuesto, ninguno. La carta a los Romanos capítulo 3 verso 10 confirma: “Como está escrito: No hay justo, ni aun uno.”
Si todos somos culpables ante Dios,¡ cómo podemos entonces ser perdonados? ¿De qué manera podemos evitar su juicio divino? ¿A quién acudimos para que abogue a nuestro favor?
La respuesta es, sin duda, Jesús mismo. En el Evangelio de San Juan capitulo 5 y versos 22 al 24 Jesús dice: “Porque el Padre a nadie juzga, sino que todo el juicio dio al Hijo, para que todos honren al Hijo como honran al Padre. El que no honra al Hijo, no honra al Padre que le envió. De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida.”
Jesús, tu eres el gran Juez y sabes que he pecado. Pero también eres Salvador de los hombres. Perdóname, mi Dios y mi Señor.