Mateo 5:17-18
JESÚS Y LA LEY
“No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir.”
Mateo 5:17-18
Muchos piensan que cuando Jesús vino al mundo, vino a establecer una ley que eliminaba la anterior. Este pasaje niega esa presuposición. Jesús claramente indica aquí que él no ha venido para abolir, eliminar o invalidar las enseñanzas del Antiguo Testamento. Estas permanecen como lo hace la Palabra de Dios en su integridad. Lo que sucede es que en Cristo se consuman las profecías que apuntan hacia él; y aun más, en él, todos los mandatos y requerimientos del sistema sacrificial testamentario son efectuados de manera satisfactoria ante Dios. En Cristo se cumple la ley en un ciento por ciento y ésta encuentra su culminación en él.
Es por eso que la única forma de agradar a Dios es rindiéndonos a los pies de Jesús, dándonos cuenta de una vez por todas que, por nuestra propia fuerza y capacidad, no podemos cumplir con la ley divina en su totalidad, en todo momento. Solamente Cristo es capaz de tal hazaña. Por eso, a través de la fe, debemos entregarnos a él y pedirle que cumpla la ley de Dios en nuestro lugar. A partir de ese momento, Jesús nos da entonces cabida en el reino de los cielos.
Jesús, me rindo ante ti para que cumplas con la ley de Dios en mi vida. En respuesta, quiero serte fiel y seguir el llamado del Espíritu Santo con gozo y gratitud.