25 de abril del 2020
Salmo 96
NUEVA, SANTA Y GLORIOSA
“Mira, Señor, desde el cielo, desde el lugar santo y glorioso en que vives.”
Isaías 63:15
Cuán novedosa y especial que es la visión de la “Nueva Jerusalén” que Juan nos ofrece. Esta ciudad es diferente a todas las ciudades que Juan jamás haya visto. Uno de esos detalles que Juan proporciona es que esta ciudad en primer lugar es “santa” (Apocalipsis 21:1). Ya explicamos que “santo” significa ser apartado para un propósito especial. Además, es una ciudad que “desciende del cielo” (Apocalipsis 21:2). La Nueva Jerusalén no simplemente aparece, sino que es traída a la tierra desde la morada de Dios, “desde el lugar santo y glorioso en que vives”, de acuerdo a Isaías 63:15. Esto nos enseña que esta ciudad no es un producto humano, no es una realización del hombre, está fuera del alcance de sus posibilidades. Por eso también se dice que es una ciudad “preparada” (Apocalipsis 21:2). Recordemos lo que Jesús dijo a sus discípulos, incluyendo a Juan, la noche que fue traicionado: “…voy a prepararles un lugar. Y después de irme y de prepararles un lugar, vendré otra vez para llevarlos conmigo, para que ustedes estén en el mismo lugar en donde yo voy a estar” (Juan 14:2,3). Es cierto, Juan dice que “estaba arreglada como novia para su prometido”, pero los salvados compartiremos este lugar junto a él. Esto nos hace magnificar enormemente la gracia de Dios, que, a diferencia del maligno, comparte sus bendiciones con su pueblo.
Santo y bondadoso Jesús, entiendo que nada impuro puede entrar en esa ciudad celestial, pero gracias por tu sangre que me purifica. Amén.