20 de abril del 2020
Hebreos 11:1-16
MI LEJANO PAÍS
“Y los que dicen tal cosa, claramente dan a entender que todavía andan en busca de una patria”.
Hebreos 11:14
El creyente en Cristo jamás concibe el cielo como un estado de carácter, o algo que es solo producto de la imaginación. Así que hoy, le invito a que medite en el lenguaje usado por la Biblia, en cuanto al cielo se refiere. En esta ocasión quiero notar que, en el lenguaje de Dios, el cielo es visto como un país. El escritor del libro a los Hebreos afirma que los patriarcas se consideraban a sí mismos peregrinos y extranjeros en la tierra, y que sus pasos andaban en busca de un mejor país: “…pero como tenían fe, las vieron de lejos, y las saludaron reconociéndose a sí mismos como extranjeros de paso por este mundo. Y los que dicen tal cosa, claramente dan a entender que todavía andan en busca de una patria” (Hebreos 11:13-14). Pablo, en Filipenses 3:20-21 declara: “En cambio, nosotros somos ciudadanos del cielo, y estamos esperando que del cielo venga el Salvador, el Señor Jesucristo, que cambiará nuestro cuerpo miserable para que sea como su propio cuerpo glorioso. Y lo hará por medio del poder que tiene para dominar todas las cosas.” Esto me dice que el cielo es un país que tiene ciudadanos, y como en todo país, se necesita un pasaporte para entrar. La buena noticia es que ese pasaporte ya fue expedido, sellado y visado para todo aquel que desee obtenerlo. ¿Tienes uno? ¿Quieres saber como obtenerlo?
Dios misericordioso, hoy oro por tantos países donde impera el dolor y la violencia, que el mensaje del país eterno que nos espera anime a tu pueblo. Por tu Hijo amado, amén.