Juan 11:11-27
CON LA ETERNIDAD POR DENTRO
“…Puso además en la mente humana la idea de lo infinito”.
Eclesiastés 3:11
“No hay mal que dure cien años, ni cuerpo que lo resista”. Aunque es una idea que en estos días nos sirve de consuelo, no la busque en la Biblia, pues es solo un dicho popular. Lo que sí leerá en la Biblia es: “Él, en el momento preciso, todo lo hizo hermoso; puso además en la mente humana la idea de lo infinito.” Otra traducción de este mismo pasaje dice: “Puso eternidad en sus corazones” (Eclesiastés 3:11). ¿Será por eso que instintivamente nos esforzamos tanto por alargar nuestros días aquí en la tierra? Pero en realidad eso nadie puede lograrlo, ni siquiera con los modernos adelantos de la ciencia médica. Pero si Dios es quien ha colocado esa eternidad en el corazón de los humanos, necesariamente debe proveerles una manera de hacerlo realidad, ¿No cree? Dios no quiere que simplemente seamos “una sombra,” o como “el vapor del día” (Salmo 90). En la historia de Lázaro tenemos un destello de lo que nos espera, pues con ella Jesús, categóricamente enseña que, por medio de la resurrección, el vivir por toda la eternidad es posible. No sabemos cuántos años vivió Lázaro después que Jesús lo trajo a la vida milagrosamente, lo único que sabemos es que: “Esta enfermedad no terminó en muerte, sino que sirvió para mostrar la gloria de Dios, y también la gloria del Hijo de Dios” (Juan 11:4). ¿Te atreverías a creerle a Jesús?
Te agradezco Señor que en tu gran sabiduría me has creado para ti, y para morar contigo en el Paraíso. En el nombre de Cristo Jesús, amén.