04 de marzo del 2020
Protección divina
“Mientras el mundo exista, habrá siembra y cosecha; hará calor y frío.” Génesis 8:22a
En el diluvio universal solamente se salvaron ocho personas que habían sido fieles a Dios. Ya que la maldad se había incrementado mucho y existía mucha violencia y otras atrocidades entre los seres humanos en aquel entonces, este pequeño grupo de personas que se resguardaron, fueron las encargadas de repoblar nuevamente la tierra. La preservación de la especie humana estaba delegada a ellos, reafirmando nuevamente el llamado “mandato cultural”. Todo ocurrió al principio en un ambiente celebrativo, lleno de nuevas expectativas, en armonía con la naturaleza, de reorganización en la distribución de los bienes. Al mismo tiempo Dios habla directamente con Noé, y vemos nuevamente así el resurgir de la humanidad por la protección divina en todo este proceso antes, durante y después de esta catástrofe mundial. Situaciones de este tipo, nos hacen recordar que, como seres humanos estamos en esta tierra – nuestra casa común– para procurar un ambiente ideal sin discriminación, buscando hacer a un lado las diferencias. Lamentablemente el cataclismo universal actual es que ya no nos vemos como los seres humanos creados a la imagen de Dios, ya sea por rasgos físicos, culturales, políticos, económicos, religiosos o de cualquier tipo. ¿Habrá alguna forma de que podamos superarlo?
Oración: Dios de paz, danos la madurez y sabiduría necesaria para vernos con fraternidad y respeto. Amén.