Ser contracultural
“No vivan ya según los criterios del tiempo presente; al contrario, cambien su manera de pensar.” Romanos 12:2a
Los cristianos que vivían en Roma corrían muchos peligros. La persecución y martirio eran los destinos normales de todos aquellos que profesaban la fe en aquel que el mismo imperio había condenado y asesinado, sometiéndoles también a todo tipo de violencia, incluso a la muerte. En ese contexto, el escritor de la carta a los Romanos, entre muchos de los mensajes que les envió a las comunidades cristianas de ese lugar, les insta para que piensen de una manera muy contraria al sistema, donde, a través de la unidad, se rompan todas las barreras o segregaciones mentales, sociales, económicas y políticas. Les animaba a renovarse y verse como un cuerpo, es decir, ir creciendo en la fe en Jesús, a pesar de los embates del entorno complicado donde, incluso no había otro señor que no fuera el emperador. Estas palabras nos continúan desafiando hoy, la restauración de las relaciones sanas entre las personas en el cuerpo de Cristo nos lleva a reflexionar que otra humanidad es posible. La fe en el resucitado nos ayuda a pensar y actuar de manera distinta, ¡contracultural! Nos invita a formar una comunidad donde se rechaza la venganza, la hipocresía, la vergüenza u otro tipo de situaciones que pueden causar marginación entre los seres humanos y contribuir así para que este mundo sea un mejor lugar donde vivir.
Oración: Querido Dios, ayúdanos a transformar nuestras mentes de tal manera que podamos vivir de forma contracultural. Amén.