01 de marzo del 2020
La casa común
“Entonces dijo: Ahora hagamos al hombre a nuestra imagen.” Génesis 1:26a
Desde el principio de la historia, Dios partió de la nada para originar todo lo creado, pero dedicó especial atención en hacer al ser humano. No había fronteras, no había explotadas y explotados, no había segregación de ningún tipo, nadie juzgaba a otro por sus rasgos físicos, étnicos, genéticos, sociales o económicos. La humanidad representada en el primer hombre y la primera mujer, se veían el uno al otro como iguales, se trataban con amor y respeto, y vivían en perfecta armonía con los seres no humanos, es decir, plantas, animales y la tierra misma. A ellos Dios les delega el cuidado de esa hermosa casa común, de tal forma que pudiesen ir construyendo todo lo necesario para vivir. Aquí encontramos lo que algunos estudiosos han llamado “el mandato cultural”, la humanidad como creadora de sus condiciones de vida óptima y en completa armonía y sin barreras, como parte clave para la administración de todo, sin llegar a sobreexplotar los recursos naturales, convirtiéndose así la tierra, nuestro planeta, en el hogar que Dios destinó para nosotros. Ésta es una sabiduría divina, que nos hace ver que el Creador siempre ha querido desde el inicio mantener el auténtico Buen Vivir.
Oración: Amado Dios, te agradecemos por hacer un mundo maravilloso en donde podemos vivir. Amén.