Juan 8:39-47
EL PADRE DE LA MENTIRA
“Vosotros sois de vuestro padre el diablo... Él… no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él… porque es mentiroso, y padre de mentira”. Juan 8:44
¿Puede imaginar a alguien que nunca haya dicho la verdad?
Cuesta pensar en alguien que viva en un engaño constante, que nunca se desvíe de la mentira y, sin embargo, Jesús afirma que ese ser existe. Así describe al enemigo de nuestras almas.
El Señor no suaviza su carácter ni lo envuelve en misterio. Lo llama por su nombre: mentiroso y padre de mentira. No necesita disfrazarse demasiado, porque su arma más eficaz no es la fuerza; es el engaño. Y quizás se pregunta, ¿cómo es posible que, con una advertencia tan clara, aún haya tantos que le siguen? ¿Cómo puede haber quienes prefieran la mentira a la verdad?
La respuesta es preocupante. Porque el problema no está solo en el engañador sino en el corazón humano que está dispuesto a creerle. Jesús va aún más lejos: habla de personas que, aun creyendo que siguen a Dios, en realidad reflejan otro linaje. No lo dicen con sus labios, pero lo evidencian con su vida. Sus deseos, sus decisiones y su forma de vivir delatan a quién escuchan realmente. Por eso, reflexione: ¿Ama la verdad, aunque le confronte? ¿O prefiere la mentira cuando le resulta más cómoda? Cristo nos dice que no estamos condenados a vivir en el engaño. Él no solo desenmascara al padre de mentira; Él es la Verdad. Y solo en Él podemos ser libres. Solo en Él podemos salir de la oscuridad del engaño y caminar en la luz que da vida.
Líbranos Señor Jesús, del engaño y una vida de pecado. Ayúdanos a aceptar la verdad, aunque resulte incómoda y a hacer el bien en todo momento. Amén.