27 de octubre del 2019
Mateo 28:16-20
COMPARTIENDO NUESTRA FE
“Vayan, pues, a las gentes de todas las naciones, y háganlas mis discípulos…” Mateo 28:19
No podemos dejar el tema de la fe sin enfatizar que debido a que somos salvos por fe en Jesús, también tenemos el encargo de compartir nuestra fe con los demás. Hemos recibido las buenas nuevas, y tienen que compartirse con el mundo. Mantener nuestra fe en nosotros mismos sería como retener el correo y nunca entregarlo. La fe, como el correo, debe transmitirse. La fe no compartida no es inútil, pero tampoco es una fe vibrante. Compartir nuestra fe debe ser una respuesta de nuestro gozo, pero también es un mandato de Jesús. Sus mandatos no son opcionales. ¿Eso significa que tenemos que repartir folletos en la tienda de comestibles? Tal vez. ¿Eso significa que tenemos que predicar en las esquinas? Tal vez. Tal vez esas formas de compartir la fe no son para ti. Trata algo más cómodo para ti. ¿Sabías que la mayoría de las personas que llegan a ser cristianas lo hacen a través del testimonio de un conocido? Tal vez el Espíritu Santo incluso usó a un miembro de la familia o un amigo para hablarle a su corazón. Seguramente hay alguien en tu vida que necesita escuchar acerca de Jesús. ¿La idea de compartir tu fe te hace temblar? Si es así, recuerda que Jesús ha prometido estar con nosotros para compartir nuestra fe, incluso “hasta el final de las edades”.
Jesús, por gracia hemos recibido fe para creer en ti. Úsanos, oramos, para compartir nuestra fe con otros, para tu gloria. Amén.