Efesios 3:14-21
GLORIA A NINGUN OTRO
¡A él sea la gloria en la iglesia y en Cristo Jesús por todas las generaciones, por los siglos de los siglos! Amén.”
Efesios 3:21
Hoy, la declaración de la gloria sólo a Dios resuena como un llamado claro para glorificar a Dios por completo en la salvación y en todas las cosas. Pero para Martín Lutero y los otros reformadores, este llamado se enfocó en algunos cargos específicos en contra de la iglesia de su tiempo.
Los reformadores reaccionaron fuertemente en contra de establecer a la virgen María como mediadora entre los pecadores y Dios. También se opusieron a la práctica de venerar y orar a los santos de acuerdo con el calendario de la iglesia. Sobre todo, los reformadores criticaron a la iglesia que buscaba poder y se oponía en ofrecer la gloria a Dios solo para salvación.
La fe, la humildad y la disposición de María para servir a Dios debe continuar como un poderoso testimonio para nosotros. Así también debería ser el testimonio de fe y obediencia de los muchos seguidores de Jesús que componen la iglesia de todas las edades. Pero, al igual que los reformadores, debemos ser conscientes de que cualquier persona o cosa que disminuya o incluso desvíe la gloria de Dios en salvación, corre el riesgo de convertirse en un ídolo.
El Espíritu Santo usa gentilmente a muchas personas para traernos a Jesús y para fortalecer nuestra fe. Alaba a Dios por ello, mientras glorificas sólo a Dios.
Dios en el cielo, no permitas que nada se interponga entre nosotros para alabarte y adorarte en tu gracia y gloria. Te lo pedimos por el poder del Espíritu Santo, en el nombre de Jesús. Amén.