24 de septiembre del 2019
Colosenses 1:9-14
HERENCIA GOZOZA
“… que los ha capacitado a ustedes para recibir en la luz la parte de la herencia que él dará...”Colosenses 1:12
A veces los pastores son llamados a situaciones en las vidas de los miembros de la iglesia que preferirían no conocer. Un pastor amigo mío lidió con un complejo dilema de herencia en el que los miembros de la familia estaban profundamente divididos. Fue triste ver que lo que se dio en generosidad fue recibido con envidia e ingratitud.Una herencia generalmente es algo no ganado por quien lo recibe. Esto es ciertamente el caso con la herencia que recibimos de Dios. Es Dios quien nos califica para recibir nuestra herencia prometida. No tiene nada que ver con nuestro buen comportamiento, ni con nuestra doctrina correcta ni con nuestras oraciones ejemplares, ni siquiera con nuestra fe que podría mover una montaña.Lo que nos califica para nuestra herencia es que fuimos rescatados por la asombrosa gracia de Dios. Si dependiera de nosotros mismos, continuaríamos por un camino que nos aleja de Dios. Pablo nos recuerda que Dios, a través de Cristo, perdona nuestros pecados y por su Espíritu nos permite llevar vidas de gratitud. Además, recibimos una “herencia que Dios les tiene guardada en el cielo, la cual no puede destruirse, ni mancharse, ni marchitarse”. Todos estos beneficios, otorgados con generosidad y gracia, mueven a los hijos de Dios para darle gracias.
Dios generoso, nos prometes una herencia que no se estropeará ni se desvanecerá. Ayúdanos a estar siempre agradecidos por la nueva vida que nos das en Cristo. Amén.