Salmo 1
CAMBIO DE DIETA
“… piensen en todo lo verdadero, en todo lo que es digno de respeto, en todo lo recto, en todo lo puro…” Filipenses 4:8
Cuando era niño, comí lo que mis padres me daban. A medida que fui creciendo, tuve más opinión y opciones sobre los alimentos que comería. Desde que me casé, mi esposa, ha tenido mucha influencia sobre lo que como y lo acepto con gusto.Como la mayoría de las personas de mi edad, recientemente tuve que prestar más atención a mi consumo de azúcar, sal, grasa y fibra. Para mantenernos saludables, debemos alejarnos de la comida chatarra y elegir la comida sabiamente.Lo mismo es cierto en nuestra vida espiritual. El dicho “eres lo que comes” se aplica no sólo a las dietas, sino también a nuestra vida diaria. El filósofo Ludwig Feuerbach en su ensayo “Sobre espiritualismo y materialismo” escribió metafóricamente, “El hombre es lo que come”. Si alimentamos nuestras mentes con trivialidades, nuestras vidas serán triviales. El salmista también sabía esto, indicando que, si nos alimentamos de la Palabra de Dios, seremos “como un árbol a la orilla de un río, que da su fruto a su tiempo…”¿Prestas atención a lo que entra en ti cada día? ¿Estás leyendo basura, escuchando música impía o prestando atención a los chismes (en la prensa sensacionalista, en las redes sociales, en las conversaciones)? ¿O estás alimentándote con el agua viva que sólo Cristo puede proveer?
Gracias, Jesús, por darnos el agua viva, tu Palabra. Que podamos alimentarnos de ella a diario y dar fruto para ti. En tu nombre, Amén.