29 de julio del 2019
Filipenses 2:1-11
RELACIONES
“Estén sujetos los unos a los otros, por reverencia a Cristo.” Efesios 5:21
Nuestras relaciones cambian y se vuelven más complicadas a medida que crecemos. Comenzamos como niños con padres y (probablemente) hermanos y primos. Luego, a medida que pasa el tiempo, entran en la escena amigos, vecinos, compañeros de trabajo, cónyuges, parientes políticos y más.A medida que cambian las relaciones, necesitamos tiempo para adaptarnos. No siempre es fácil un nuevo jefe, ni para un recién casado apreciar el vínculo estrecho que su cónyuge puede tener con su familia.Pablo dice: “Tengan unos con otros la manera de pensar propia de quien está unido a Cristo Jesús.” Cristo abandonó su gloria en el cielo y se humilló a sí mismo para convertirse en un ser humano como nosotros. Como resultado, tenemos un Salvador que “estuvo sometido a las mismas pruebas que nosotros; sólo que él jamás pecó.” Por lo tanto, Cristo “puede compadecerse de nuestra debilidad.” Como él comprende cómo nos sentimos en diferentes relaciones, podemos acercarnos al Señor “con confianza” para “que él tenga misericordia de nosotros y en su bondad nos ayude en la hora de necesidad.” Para que una relación funcione, ambas partes deben seguir el ejemplo de Jesús de estar en el lugar del otro. ¿Estamos dispuestos a humillarnos y someternos a los demás “por reverencia a Cristo”?
Padre, ayúdanos a seguir el ejemplo de Cristo en la edificación de relaciones sanas. Sé nuestro mediador y danos paciencia cuando las relaciones se ponen tensas. Amén.