20 de junio del 2019
Filipenses 3:17-21
CIUDADANOS DEL CIELO
“… somos ciudadanos del cielo, y estamos esperando que del cielo venga el Salvador… que cambiará nuestro cuerpo…” Filipenses 3:20-21
C. S. Lewis observó que si haces que tu objetivo sea tener éxito sólo en la tierra, es posible que nunca llegues al cielo incluso cuando las cosas de la tierra pasen. Pero si apuntas a las cosas del cielo, el Señor no sólo te llevará allí, sino que incluso transformará tu vida en la tierra en algo maravilloso. Entonces, si apuntas sólo a la tierra, no obtienes nada. Pero si buscas el cielo, obtienes todo, la vida al máximo.Esto también es a lo que apunta Pablo cuando completa Filipenses 3. Todos somos ciudadanos de un país u otro aquí en la tierra. Pero los creyentes en Cristo tienen un estatus mucho más importante como ciudadanos del cielo. Todas nuestras otras identidades se alinean bajo nuestra ciudadanía celestial.Pablo señaló esto a los filipenses porque hay todo tipo de influencias que nos distraen de darle al reino de Dios el primer lugar en nuestras vidas. Recibimos mensajes como éste todos los días: vive el momento, haz lo que te parezca mejor, tú eres número 1. Todo esto, afirma Pablo, hace que las personas sean enemigos de la cruz. Todo corresponde a una vida egocéntrica y no refleja nada de la abnegación de Cristo. Pero si vivimos como el pueblo de Cristo, entonces algún día seremos hechos como Jesús, ¡vestidos en toda la gloria del reino de Dios!
Señor, que los contornos de tu reino y la verdad de nuestra ciudadanía celestial se revelen en nuestras vidas, transformándonos ahora en esta tierra. Amén.