07 de marzo del 2019
Eclesiastés 4:1-12
¿ESTÁS SOLO?
“… un hombre solo”. Eclesiastés 4:8
La soledad es común en nuestro mundo de hoy. Ya sea que se trate de divorcio, amistad rota, viajes para el trabajo, sentencia en prisión u otra cosa, la soledad puede hacernos sentir como si la vida estuviera vacía e inútil. Así como el autor de Eclesiastés, podemos encontrarnos preguntándonos sobre nuestro propósito. Éste no fue siempre el caso. Al principio, Dios vio que Adán necesitaba compañerismo, entonces Dios creó a Eva, una “ayuda idónea para él”. Al principio, nuestras relaciones entre nosotros mismos y con Dios fueron buenas y totalmente satisfactorias.El pecado, sin embargo, introdujo la envidia y la competencia en las relaciones humanas. Ahora los maridos y las esposas, los miembros de la familia, los compañeros de trabajo, los vecinos, y las personas de todos los lugares y procedencias, se encuentran en desacuerdo. La cooperación humana y la amistad requieren nuevos riesgos que no estaban presentes en la creación original. El pecado nos aleja de la voz de Dios. Pero ninguna relación nueva con los demás, puede ser tan confiable como la fidelidad de Dios.Dios conoce nuestra soledad. Y a pesar de nuestra infidelidad hacia él, Dios promete a su pueblo protección, ayuda y seguridad contra la destrucción del pecado. ¿Estás buscando la compañía del Salvador hoy?
Padre, cuando estemos solos, busquemos tu presencia a través de Jesucristo. Recuérdanos que cuando estás con nosotros, nunca estamos solos. Amén.