06 de marzo del 2019
Jeremías 2:4-13
LO NUEVO NO SIEMPRE ES MEJOR
“Pero mi pueblo me ha dejado a mí, que soy su gloria, por ídolos que no sirven para nada.”Jeremías 2:11
A veces descubrimos que lo nuevo no siempre es mejor. Buscamos un nuevo trabajo, sólo para descubrir que no nos satisface de la manera que esperábamos. Anhelamos dejar atrás nuestra soltería, pero luego aprendemos que la vida matrimonial también es difícil. Ahorramos durante años para comprar una casa, sólo para darnos cuenta de que los costos de mantenimiento agregan presión a nuestras vidas. Esperamos la jubilación, sólo para descubrir que las horas muertas no significan el mejor uso de nuestro tiempo.Después de sólo dos capítulos en la Biblia, la bondad de la creación es reemplazada por el dolor de algo nuevo: la caída humana en el pecado. Y gran parte del resto de la Biblia describe nuestra lucha para regresar al paraíso. El pecado, explica el profeta Jeremías, implica dar la espalda a Dios. El pecado nos hace establecer nuevos ídolos en lugar del Dios viviente. Ya no vemos la bondad de Dios, sino sólo los desiertos secos y las estaciones de sequía que llegan cuando nuestros ídolos de riqueza y placer no satisfacen.El cambio no siempre es bueno. ¿Se han apoderado de tu vida cosas como los deportes, el sexo, el trabajo o las posesiones? Busca hoy las “cisternas rotas” en tu vida, y pídele a Dios que elimine las novedades que te impiden ver su gloria.
Padre, perdona mi rebelión. Quita mis ídolos. Evita que deambule y te cambie por mucho menos. Captura mi atención con tu gloria y amor, a través de Jesús. Amén.