10 de marzo del 2019
Eclesiastés 1:1-11
¿NADA NUEVO?
“Nunca faltará quien diga: ¡Esto sí que es algo nuevo!”?Eclesiastés 1:10
Un joven habló angustiado sobre su matrimonio: “¡Nada cambia! Todos los días es lo mismo. ¡Tenemos los mismos conflictos todo el tiempo!” Su voz estaba llena de desesperanza.¿Alguna vez te has sentido así? Ya sea un matrimonio fracasando, un trabajo sin futuro, o alguna otra situación desalentadora, el pecado daña cada parte de nuestra existencia. A pesar de la atracción a la tentación, nuestro pecado pronto nos encierra en patrones de decepción y dolor.El libro de Eclesiastés resume el quebrantamiento de la condición humana. Incluso cuando las cosas parecen ir bien, cada día trae nuevos recordatorios de quebranto, enfermedad y guerra en la vida de alguien. Cada plan para construir un futuro nuevo y mejor, finalmente cede ante la realidad de que todos nuestros intentos de construir algo nuevo están condenados al fracaso. Es un círculo vicioso de falta de sentido, según el escritor.Sin embargo, a medida que nos damos cuenta de eso, comenzamos a descubrir la fuente de la verdadera esperanza. El escritor de Eclesiastés muestra con brillante claridad cómo sólo una palabra, hablada por Dios, puede separarnos de nuestro pecado y ofrecer algo nuevo. Al admitir la desesperanza de nuestra propia situación, admitimos que sólo un regalo de Dios puede cambiar nuestras vidas.
Padre Celestial, estamos atrapados sin ti. Cada día trae nueva evidencia de que nada en nosotros realmente cambia. Somos personas rotas en un mundo roto. Ayúdanos a cambiar. Amén.