Jueces 6:1-24
UN BUEN COMIENZO; UN TRISTE FIN
“Perdón, Señor, pero si el Señor está con nosotros, ¿por qué nos pasa todo esto?”Jueces 6:13
La Biblia registra grandes encuentros divino-humanos. Dios llama. Dios envía. Dios dialoga. Dios liberó a su pueblo de Egipto. Hizo una alianza. Prometieron lealtad. Pero fallaron. ¡Qué tentación al mal! Pero cuando clamaban al Señor, Dios siempre oía y atendía. Un ángel apareció a Gedeón, un joven y pobre agricultor que estaba escondido, y le dijo: “El Señor está contigo”. Dios siempre presente. La respuesta del joven fue una pregunta que la humanidad tanto hace: Si el Señor es con nosotros, ¿por qué nos ha venido tanto mal? ¡Dios nos desamparó! El pueblo bien sabía que era el resultado de sus elecciones, de su mal comportamiento. ¡No podía culpar a Dios! Pacientemente Dios le dice: “Yo soy el que te envía”. Gedeón pregunta otra vez: “¿Cómo voy a salvar a Israel?” No percibía que ser el más pobre o el más joven o el menos capacitado no importa en la misión de Dios. Por eso, tantas preguntas, excusas, miedos, debilidades e inadecuación. Son precisamente los instrumentos débiles los que Dios más usa. Lo que importa es la afirmación de Dios: “Yo estoy contigo”.Por cierto, fue un buen comienzo para el ministerio de Gedeón como juez. Promovió paz. Pero, al fin, tantos éxitos le causaron orgullo. No fue sensato en la prueba de la prosperidad. Terminó mal. ¡Qué pena!
“El Señor está contigo”. Dios siempre presente en la vida de la humanidad toda y especialmente en los creyentes. ¡Qué bueno contar con la presencia del Creador!