13 de enero del 2019
Eclesiastés 1:1-11
DESILUSIONES, MISTERIOS Y FE
“¡Todo es vana ilusión! ¿Qué provecho saca el hombre de tanto trabajar en este mundo?”Eclesiastés 1:2,3
Eclesiastés plantea preguntas profundas y complicadas, sin respuestas simples. Preguntas del pueblo de Dios acerca del mundo y de la vida. Preguntas cotidianas y universales. Eclesiastés es más un desahogo que una predicación. Reflexión de un sabio. El predicador hace un análisis crítico y realista de su mundo con cuestionamientos escépticos. Preguntas existenciales. ¿Cuál es el sentido de la vida? ¿Qué provecho tiene el ser humano de todo su trabajo, su conocimiento, sus bienes, sus placeres? Mirando a su alrededor llega a una conclusión: la búsqueda para el significado de la vida sólo resulta en aburrimiento, enojo y frustración. El predicador no contesta todas las preguntas. Sino que apunta al Dios eterno en quien podemos confiar y tener esperanza. Sin comprender los inefables misterios de Dios, cree que: “Todo lo hizo hermoso; puso además en la mente humana la idea de lo infinito.” Somos seres incompletos. Vivimos profundizando los misterios de Dios. En un mundo que aparenta no tener dirección, podemos tener una vida productiva y solidaria con sentido. Es trabajar en el día a día con dignidad y alegría. Es disfrutar del compartir. Es confiar en Dios en medio de las crisis de la vida. Es descubrir la vida con Dios a cada paso, desde la juventud hasta la vejez.
¿Cuál es el sentido de la vida, de tu propia vida? En realidad somos seres incompletos. Vivimos profundizando los misterios de Dios. Gracias Señor por darnos nuevas oportunidades.