11 de enero del 2019
Salmo 27
MEDIO Y FE
“El Señor es mi luz y mi salvación, ¿de quién podré tener miedo?”Salmo 27:1
Oscilamos entre el pánico y la paz. Con tantos ladrones, golpes y violencia, en Brasil hay un sentimiento generalizado de miedo. Pero el miedo no nos puede paralizar y sofocar. Tenemos que encontrar un equilibrio. Ser previsibles, prudentes, atentos, pero no miedosos. Juan dice que “el perfecto amor echa fuera el miedo”. Esto es, el amor de Dios.¿Cómo manejar el miedo? El salmista habla de sus enemigos, sus problemas, del día de la adversidad. Pero, con tantos peligros, afirma “yo mantendré la confianza.” ¿En quién? En el libro de Salmos se dice mucho para no confiar ciegamente en las personas. Construimos relaciones de confianza sólo con mucho tiempo, discernimiento y vigilancia. Nuestra confianza total, nuestra dependencia total, debe ser sólo en Dios.Los salmos nos advierten no confiar en el consejo de los impíos, no detenernos en el camino de los pecadores, ni asentarnos en la rueda de los burladores. Debemos tener juicio y mucho cuidado. La luz de Dios nos ilumina y nos aleja de las tinieblas. Por eso, conscientes de nuestras limitaciones y necesidades, nos abrimos hacia la luz divina y oramos todos los días: “Señor, muéstrame tu camino; guíame por el buen camino a causa de mis enemigos.” Sólo así se puede andar con sabiduría y fe y vencer el miedo.
Señor, muéstrame tu camino; guíame por el buen camino a causa de mis enemigos. La petición del salmista debe ser la nuestra. Sí, que Dios nos muestre todos los días su camino. Así sea.