11 de agosto del 2026
Juan 15:1-8
PERMANECED EN MÍ
“Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, este lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer”. Juan 15:5
Solo Dios es la fuente del fruto del Espíritu en nuestras vidas. Sin embargo, Jesús nos recuerda que ese fruto aparece cuando permanecemos unidos a Él. La vida cristiana no se trata primero de esforzarnos más, sino de mantenernos conectados a Cristo, como las ramas permanecen unidas a la vid. Cuando una rama está viva y unida al tronco, el fruto llega de manera natural. De la misma forma, cuando nuestra vida permanece cerca de Cristo —escuchando su Palabra, buscando su presencia y caminando en obediencia— el Espíritu comienza a producir fruto en nosotros. Pero también sabemos que el corazón humano puede llenarse de obstáculos. Jesús habló de suelos duros, piedras y espinas que impiden que la semilla crezca (Marcos 4:1–8, 13–20). A veces hay cosas en nuestra vida que nos distraen, endurecen nuestro corazón o nos apartan de la voz de Dios. Por eso, permanecer en Cristo también significa cuidar ese “huerto” interior: dejar que su Palabra ablande el suelo, quitar lo que estorba y volver una y otra vez a su presencia. El deseo de Dios es que el fruto madure plenamente en nuestras vidas. Jesús lo dijo con claridad: el que permanece en Él dará mucho fruto. Y cuando una vida permanece en Cristo, el resultado es inevitable: una cosecha abundante y frutos que perduran.
Señor, gracias por permitirnos pasar tiempo en tu presencia a través de la oración. Que tu amor y tu gracia nos transformen cada día. En Cristo Jesús, Amén.
En Hechos 1:8, Jesús dice: “me seréis testigos”. Pero ¿qué significa ser testigo de Cristo?Una de las cosas asombrosas de Dios es que Él elige trabajar con nosotros. Dios quiere que nos unamos a él en una misión para salvar a quienes no lo conocen y re-novar toda la creación. Parece una tarea difícil e intimidante, pero no estamos solos. Jesús nos ha dado el don del Espíritu Santo y nos llama no solo como individuos, sino también como su iglesia.En nuestro trabajo con Dios en esta misión a lo largo de los años, hemos aprendido que todos tenemos este llamado en nuestras vidas. Algunos de nosotros estamos llamados a servir lejos de casa, y otros estamos llamados a servir y compartir el amor de Dios con nuestros vecinos allí donde estamos. Dondequiera que Dios nos llame, tenemos la oportunidad de compartir el amor de Cristo con las personas que Dios ha puesto en nuestras vidas, ¡y puede que no sea tan intimidante como parece!
Kevin DeRaaf
Es director de Resonate Global Mission, una agencia misionera cristiana reformada que trabaja en más de 40 países al rededor del mundo. Él y su esposa, Jacquie, tienen tres hijos y cuatro nietos y viven en Burlington, Ontario.