10 de agosto del 2026
2 Reyes 19:14-19
CUANDO TODO PARECE IMPOSIBLE
“Inclina, oh Jehová, tu oído, y oye; abre, oh Jehová, tus ojos, y mira…” 2 Reyes 19:16
Seguramente alguna vez has orado con esta misma intensidad. Tal vez la situación lo exigía. ¿Una enfermedad? ¿Un nuevo trabajo? ¿Un lugar donde reunirse para adorar? No lo sabemos. Pero hay momentos en la vida en que el alma se derrama delante de Dios y las lágrimas acompañan cada palabra, mientras esperamos su respuesta. Algo así ocurrió en este pasaje. Y lo más sorprendente es quién ora de esta manera: el rey de Judá. Ezequías se encuentra bajo la amenaza de una nación mucho más poderosa. El imperio asirio era conocido no solo por conquistar, sino por arrasar ciudades y pueblos enteros. Humanamente, la situación parecía imposible. ¿Qué esperanza podía tener frente a un enemigo tan superior? Humanamente, ninguna. Y muchas veces nosotros tampoco la tenemos frente a las adversidades que enfrentamos. Pero Ezequías sabía algo: el Dios al que oraba está por encima “de todos los reinos de la tierra”. Por eso clama: “Inclina, oh Jehová, tu oído… abre tus ojos y mira”. Ezequías sabía que Dios no solo oye y observa. Dios actúa. Y el mismo Dios que escuchó aquella oración sigue escuchando hoy. El mismo Dios que intervino entonces sigue actuando en nuestro tiempo. Por eso, cuando las circunstancias parecen abrumadoras, sabemos a quién acudir. Porque cuando todo parece perdido, la oración sigue siendo el camino hacia el Dios que gobierna sobre todos.
Señor, perdóname si no he sido constante en la oración. Reaviva en mí el deseo de invocar tu nombre como Ezequías y como hacen muchos otros en el mundo. En Jesús, Amén.
En Hechos 1:8, Jesús dice: “me seréis testigos”. Pero ¿qué significa ser testigo de Cristo?Una de las cosas asombrosas de Dios es que Él elige trabajar con nosotros. Dios quiere que nos unamos a él en una misión para salvar a quienes no lo conocen y re-novar toda la creación. Parece una tarea difícil e intimidante, pero no estamos solos. Jesús nos ha dado el don del Espíritu Santo y nos llama no solo como individuos, sino también como su iglesia.En nuestro trabajo con Dios en esta misión a lo largo de los años, hemos aprendido que todos tenemos este llamado en nuestras vidas. Algunos de nosotros estamos llamados a servir lejos de casa, y otros estamos llamados a servir y compartir el amor de Dios con nuestros vecinos allí donde estamos. Dondequiera que Dios nos llame, tenemos la oportunidad de compartir el amor de Cristo con las personas que Dios ha puesto en nuestras vidas, ¡y puede que no sea tan intimidante como parece!
Kevin DeRaaf
Es director de Resonate Global Mission, una agencia misionera cristiana reformada que trabaja en más de 40 países al rededor del mundo. Él y su esposa, Jacquie, tienen tres hijos y cuatro nietos y viven en Burlington, Ontario.