Génesis 4:1-16
LA PRIMERA RUPTURA FAMILIAR
“Y Jehová dijo a Caín: ¿Dónde está Abel tu hermano? Y él respondió: No sé. ¿Soy yo acaso guarda de mi hermano?”. Génesis 4:9
A simple vista parecía una familia perfecta: padre, madre y dos hijos. Caín cultivaba la tierra y Abel cuidaba ovejas. Pero el pecado ya había entrado en el mundo y muy pronto mostró su poder destructivo. Un día, estando los dos en el campo, Caín atacó a Abel y lo mató. El primer homicidio registrado en la Biblia ocurrió dentro de una familia. El pecado que había separado al ser humano de Dios ahora separaba a un hermano de otro.
Entonces Dios preguntó: “¿Dónde está Abel tu hermano?”. Caín respondió: “¿Soy yo acaso guarda de mi hermano?”. En otras palabras: “¿Por qué tendría que preocuparme por él?”. Esa pregunta sigue siendo pertinente. No necesitamos llegar a la violencia de Caín para lastimar a nuestra familia. La indiferencia también hace daño. Hay hermanos que apenas se hablan, padres e hijos que viven bajo el mismo techo pero desconocen lo que ocurre en el corazón del otro, y familias donde cada quien está demasiado ocupado con sus propios intereses.
Por eso Dios todavía nos pregunta: “¿Dónde está tu hermano?”. ¿Sabes cómo está? ¿Qué le preocupa? Hoy muestra interés por tu familia. Escúchala, ora por ella y da el primer paso si alguna relación se ha enfriado. Frente a la pregunta “¿Soy yo acaso guarda de mi hermano?”, respondamos con nuestra vida: sí, Dios me ha llamado a amarle, cuidarle y procurar su bien.
Dios nuestro, danos la capacidad de amar y cuidar de nuestras familias. Restaúra las familias rotas y úsalas para tu gloria. En el nombre de Jesús, Amén.