13 de agosto del 2026
2 Tesalonicenses 2:13-17
EL PODER DE SU PRESENCIA
“Y el mismo Jesucristo Señor nuestro, y Dios nuestro Padre, […] conforte vuestros corazones, y os confirme en toda buena palabra y obra”. 2 Tesalonicenses 2:16-17
La presencia de alguien en momentos difíciles puede ser profundamente alentadora. Se pueden enviar mensajes o compartir palabras a la distancia, pero pocas cosas llenan tanto el corazón como estar allí, intercambiar miradas y ofrecer palabras de ánimo cara a cara. A veces también sentimos tristeza cuando sabemos que debimos estar presentes en un momento importante y no lo estuvimos, especialmente cuando teníamos el tiempo y la oportunidad. Sin embargo, es un gran consuelo cuando la otra persona no guarda rencor, sino que responde con comprensión y amor. Por eso, no hay presencia más consoladora que la de Cristo. Él ha prometido estar con su pueblo hasta el fin del mundo, y cumple su promesa. En medio de nuestras dificultades, su presencia trae un consuelo que nadie más puede dar. Pablo recuerda a los creyentes que Jesucristo mismo y Dios el Padre son quienes consuelan nuestros corazones y nos fortalecen. No hay palabra suya que llegue tarde ni acción suya que carezca de propósito. Todo lo que Él hace por nosotros es parte del amor que ha tenido por su pueblo desde la eternidad. Por eso, aun en medio de las pruebas, podemos descansar en una certeza: Cristo no solo conoce nuestras luchas, también permanece con nosotros y fortalece nuestro corazón para seguir adelante.
Señor, gracias porque, vayamos donde vayamos, tú ya estás allí. Ayúdanos a compartir tu amor y consuelo con los demás. Amén.
En Hechos 1:8, Jesús dice: “me seréis testigos”. Pero ¿qué significa ser testigo de Cristo?Una de las cosas asombrosas de Dios es que Él elige trabajar con nosotros. Dios quiere que nos unamos a él en una misión para salvar a quienes no lo conocen y re-novar toda la creación. Parece una tarea difícil e intimidante, pero no estamos solos. Jesús nos ha dado el don del Espíritu Santo y nos llama no solo como individuos, sino también como su iglesia.En nuestro trabajo con Dios en esta misión a lo largo de los años, hemos aprendido que todos tenemos este llamado en nuestras vidas. Algunos de nosotros estamos llamados a servir lejos de casa, y otros estamos llamados a servir y compartir el amor de Dios con nuestros vecinos allí donde estamos. Dondequiera que Dios nos llame, tenemos la oportunidad de compartir el amor de Cristo con las personas que Dios ha puesto en nuestras vidas, ¡y puede que no sea tan intimidante como parece!
Kevin DeRaaf
Es director de Resonate Global Mission, una agencia misionera cristiana reformada que trabaja en más de 40 países al rededor del mundo. Él y su esposa, Jacquie, tienen tres hijos y cuatro nietos y viven en Burlington, Ontario.