16 de agosto del 2026
1 Corintios 1:18-25
EQUIVOCACIÓN FATAL
“El mensaje de la muerte de Cristo en la cruz parece una tontería a los que van a la perdición…” 1 Corintios 1:18
¡Qué gran privilegio poder compartir a otros de Cristo! Conozco a gente que lo predica por las calles o en reuniones en las casas. Hay algunos que se paran en las calles con un megáfono, y otros que comparten en el parque un folleto que explica de manera sencilla el plan de salvación. ¡Qué gozo se siente cuando vemos que una persona se entrega a Jesús! Pero no toda la gente es receptiva al mensaje y hay quienes se burlan de la fe. Puede ser en el ambiente hostil del trabajo o en el círculo refinado de amistades, tal vez en un chat con gente que no conocemos o con miembros de la familia que rechazan a Jesús. Hablar de Cristo y su obra de una manera abierta puede alejar a algunas personas de nosotros, y, tristemente, también de la salvación. No quiero imaginar qué hubiese pasado si el rechazo y la burla hubiesen hecho desistir a los primeros cristianos. Ellos sufrieron el ridículo y la persecución por anunciar el mensaje de Cristo crucificado, aun cuando a mucha gente le pareciera locura. Lo que hacen ahora es intentar hacer atractivo el cristianismo exaltando los beneficios de la fe. Predican de estabilidad familiar, salud financiera, bienestar emocional, relaciones saludables. Pero si no hablamos de Cristo y de su muerte, ¿se nos ha ocurrido pensar qué pasará si los oyentes ganan el mundo y pierden su alma?
Gracias, te damos, Señor, porque podemos compartir el mensaje salvador de tu Hijo. Te pedimos que abras las puertas para predicarlo con libertad. Por Jesucristo, amén.
En Hechos 1:8, Jesús dice: “me seréis testigos”. Pero ¿qué significa ser testigo de Cristo?Una de las cosas asombrosas de Dios es que Él elige trabajar con nosotros. Dios quiere que nos unamos a él en una misión para salvar a quienes no lo conocen y re-novar toda la creación. Parece una tarea difícil e intimidante, pero no estamos solos. Jesús nos ha dado el don del Espíritu Santo y nos llama no solo como individuos, sino también como su iglesia.En nuestro trabajo con Dios en esta misión a lo largo de los años, hemos aprendido que todos tenemos este llamado en nuestras vidas. Algunos de nosotros estamos llamados a servir lejos de casa, y otros estamos llamados a servir y compartir el amor de Dios con nuestros vecinos allí donde estamos. Dondequiera que Dios nos llame, tenemos la oportunidad de compartir el amor de Cristo con las personas que Dios ha puesto en nuestras vidas, ¡y puede que no sea tan intimidante como parece!
Kevin DeRaaf
Es director de Resonate Global Mission, una agencia misionera cristiana reformada que trabaja en más de 40 países al rededor del mundo. Él y su esposa, Jacquie, tienen tres hijos y cuatro nietos y viven en Burlington, Ontario.