Mateo 12:22-27
EL MÁS FUERTE HA LLEGADO
“Porque ¿cómo puede alguno entrar en la casa del hombre fuerte, y saquear sus bienes, si primero no le ata?”. Mateo 12:29
¿Se da cuenta hasta dónde puede llegar la hostilidad en contra de Jesús? Lo que sus enemigos estaban diciendo es difícil de imaginar. Atribuirle a Satanás su poder para expulsar demonios no solo es incoherente —como si el mal luchara contra sí mismo-, es una grave ofensa contra su santidad. Es negar que el poder que obra en Él proviene del Dios tres veces santo.
Pero en medio de esa acusación, Jesús revela una verdad mucho más profunda. Hay un “hombre fuerte”. Sí, el mal es real. Sí, el enemigo tiene influencia. Pero no es invencible. Cristo deja claro que nadie puede saquear la casa del hombre fuerte sin antes atarlo. Y eso es exactamente lo que Él ha venido a hacer. Su presencia no es casual… es una invasión. Es la señal de que alguien más fuerte ha entrado en escena.
El mal no es un poder igual al de Dios. No compite en el mismo nivel. Se mueve únicamente dentro de los límites que Dios le permite. Y ahora, en Cristo, ha llegado el momento de confrontarlo directamente. Cada vida rescatada, cada alma liberada, cada corazón transformado es evidencia de que el “hombre fuerte” está siendo atado. El reino de Dios ha irrumpido. Y lo más glorioso es esto: no solo observamos esa victoria; participamos de ella. En unión con Cristo, el más fuerte, somos parte de su triunfo. Porque donde Él reina, el enemigo retrocede.
Reconocemos tu gran poder y soberanía, Señor Jesús. El mal no tiene poder más poder, porque has vencido. Enséñanos a vivir en esa verdad, Amén.