19 de octubre del 2026
Jonás 3:1-10
PERDÓN Y MISERICORDIA
“Y comenzó Jonás a entrar por la ciudad, camino de un día, y predicaba diciendo: De aquí a cuarenta días Nínive será destruida”. Jonás 3:4
Muchos creyentes llevamos nuestra ciudad en el corazón. Queremos ganarla para Cristo. Nos gustaría ver, en el día final, a muchos de nuestros conciudadanos celebrando al Cordero que dio su vida por ellos. Oramos, evangelizamos y participamos en esfuerzos para que el mensaje de salvación llegue hasta ellos. ¡Qué contraste con Jonás! El profeta entró en Nínive de mala gana y su mensaje fue tan breve como contundente: «De aquí a cuarenta días Nínive será destruida». No organizó una gran campaña ni buscó la manera de hacer más atractivo su mensaje. Y lo más grave es que, como descubriremos después, en el fondo Jonás esperaba que Dios cumpliera aquella amenaza. Nínive era enemiga de su pueblo y él no quería verla perdonada. Pero Dios sí. A pesar de la resistencia del mensajero, Dios utilizó aquella sencilla predicación para conmover a toda una ciudad. Desde el rey hasta el pueblo se humillaron, y Dios tuvo misericordia de ellos. Qué importante es esto para nosotros, que tenemos un mensaje mucho más completo que el que escuchó Nínive. El juicio de Dios sigue siendo una realidad, pero podemos anunciar que Cristo tomó sobre sí nuestro juicio y nuestra condenación para ofrecernos perdón y vida. Si Nínive se arrepintió ante el anuncio del juicio, cuánto más deberíamos anunciar con entusiasmo las buenas noticias de la gracia.
Señor y Dios nuestro, danos un corazón que anhele la salvación de quienes nos rodean y ánimo para anunciar tu perdón y gracia. En Cristo Jesús, Amén.
Basta mirar alrededor para descubrir cuánto nos parecemos y, al mismo tiempo, cuántas cosas nos separan. Compartimos las mismas necesidades, alegrías y temores, pero hablamos diferentes idiomas, pertenecemos a distintas culturas y hemos aprendido a identificarnos por nuestra nacionalidad, color de piel, condición social y muchas otras diferencias. Algunas enriquecen nuestra convivencia; otras las hemos convertido en muros que alimentan el prejuicio, la discriminación y hasta la violencia. ¿Era este el propósito de Dios para la humanidad? Durante este mes recorreremos la Biblia buscando una respuesta. Comenzaremos en Génesis, donde descubriremos que todos llevamos la imagen del mismo Creador, y seguiremos la historia de una humanidad que el pecado dividió, pero que Dios nunca dejó de amar. Veremos su promesa de bendecir a todas las familias de la tierra, encontraremos extranjeros recibiendo su gracia y acompañaremos a Jesús mientras cruza las barreras que separaban a las personas. Finalmente llegaremos hasta aquella extraordinaria visión de Apocalipsis: una multitud “de todas naciones y tribus y pueblos y lenguas” reunida delante del Cordero. De un solo origen venimos, el pecado nos dispersó, la gracia nos alcanzó y Cristo nos está reuniendo.
Huascar de la Cruz
Es casado y tiene cuatro hijos. Ha sido pastor en México por largo tiempo, y en la actualidad funge como el director del Ministerio Reforma.