Isaías 62:1-12
EL PODER DE LA ORACIÓN INTERCESORA
“Sobre tus muros, oh Jerusalén, he puesto guardas…” Isaías 62:6
Esta es una imagen poderosa de la oración intercesora: cuando las personas oran por otros y por la obra de Dios en sus vidas. En la antigüedad, quienes vigilaban las murallas de una ciudad observaban atentamente lo que sucedía a su alrededor y detectaban cualquier enemigo o peligro que se acercara. Hoy ya no tenemos vigilantes en las murallas, pero sí muchas personas que hacen algo parecido. Los meteorólogos observan el clima. Los analistas financieros vigilan los mercados. Otros siguen de cerca los acontecimientos geopolíticos.
En Isaías, Dios declara que ha puesto guardas sobre las murallas: personas que perciben lo que ocurre en el ámbito espiritual y oran por ello. Son creyentes que claman con pasión y convicción profunda: “Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra” (Mateo 6:10). Quizá a veces ni te percates de ellos, pero su función en la extensión del reino es invaluable. Y tú también estás llamado a ocupar tu lugar en el muro.
¿Hay alguna situación que te motive a orar? ¿De qué manera el Espíritu podría estar llamándote a interceder por tus vecinos, compañeros de trabajo o de estudio? Dios te invita a ser un vigilante en la muralla. La oración ferviente por otros y por la llegada del reino de Dios sigue siendo una herramienta clave en su misión.
Gracias, Dios, por el poder de la oración intercesora. Danos el deseo de pedir por tu obra y por quienes nos rodean. En Jesucristo, Amén.