Lucas 7:11-17
HORA DE DESPERTAR
“Y acercándose, tocó el féretro; y los que lo llevaban se detuvieron. Y dijo: Joven, a ti te digo, levántate”. Lucas 7:14
Hay despertares que cambian por completo una vida. A veces ocurre cuando alguien recibe una noticia inesperada o cuando una situación difícil obliga a ver la realidad con nuevos ojos. Pero el despertar que aparece en Lucas 7 es mucho más radical. Jesús se encuentra con un cortejo fúnebre a la salida de la ciudad. Un joven ha muerto, y su madre —que además es viuda— camina entre la multitud llena de dolor. Al verla, Jesús se conmueve profundamente. Se acerca al féretro, toca el ataúd y dice: “Joven, a ti te digo, levántate”.
La palabra que utiliza Jesús puede entenderse también como “despierta”. Para Él, la muerte no tiene la última palabra. Lo que parecía un final definitivo se convierte en un despertar. El joven se incorpora y comienza a hablar, y la multitud queda llena de asombro. Más adelante, el mismo lenguaje aparece en la reacción de la gente: “Un gran profeta se ha levantado entre nosotros”.
Era como si, de pronto, todos estuvieran despertando a la realidad de que Dios estaba visitando a su pueblo.
Y ese despertar sigue siendo necesario hoy. Cuando Cristo toca una vida, abre los ojos, y nos permite ver a las personas y al mundo con una nueva luz. Por eso hay una oración sencilla que siempre es oportuna: “Señor Jesús, despiértame”. Despiértame para ver tu obra. Despiértame para vivir la vida nueva que tú has traído.
Querido Jesús, obra con poder en mí y ayúdame a servirte con fidelidad. Amén.