Eclesiastés 3:1-8
TIEMPO PARA TODO
“Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora”. Eclesiastés 3:1
Las estadísticas muestran que cada vez nacen menos niños. Muchas parejas postergan la decisión de tener hijos… y otras simplemente la descartan. Las razones parecen lógicas: poco tiempo, crisis económica, incertidumbre laboral, exigencias profesionales. “No es el momento”, se dice. Y ese “momento” a veces nunca llega.
Desde el principio, Dios habló de fruto y multiplicación. No como una carga, sino como bendición. Sin embargo, hoy el debate gira más en torno al costo que al regalo. ¿Cuánto cuesta criar un hijo? ¿Cuánto tiempo demanda? ¿Cuánto sacrificio implica? Pero hay una pregunta más profunda que deberíamos hacernos: ¿Realmente no tenemos tiempo o simplemente lo estamos usando en otras cosas?
Podemos pasar horas frente a una pantalla, navegando sin rumbo, consumiendo noticias, entretenimientos y preocupaciones ajenas. Los hijos, sean uno o varios, no necesitan padres perfectos, pero sí presentes. Necesitan conversaciones, correcciones amorosas, abrazos espontáneos. Necesitan ver que ocupan un lugar real en nuestra agenda, no solo en nuestras intenciones. Más que contar cuántos hijos tenemos, deberíamos preguntarnos cómo estamos invirtiendo nuestras horas. Porque al final, lo que más recordarán no será cuánto dinero había en casa… sino cuánto amor y atención recibieron en ella.
Señor Jesús, necesitamos tu sabiduría para encontrar el equilibrio entre la vida profesional, la vida conyugal y la vida familiar. Derrama sobre nosotros tus bendiciones. Amén.