18 de julio del 2026
Efesios 6:16-20
LA BATALLA POR TU CONFIANZA
“Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno”. Efesios 6:16
Toda la armadura del cristiano es importante, pero estratégicamente, hay una que resulta decisiva en medio del combate: el escudo de la fe. Seguramente Pablo tenía en mente el escudo romano: grande, sólido, cubierto con materiales que podían apagar flechas encendidas. En formación, los soldados lo levantaban juntos, creando una barrera que detenía el ataque antes de que alcanzara el cuerpo. Por eso dice: “sobre todo”. No porque las demás piezas no importen sino porque si este escudo falla, todo lo demás queda expuesto. El enemigo lo sabe, por eso, sus dardos no apuntan primero a tus circunstancias, apuntan a tu fe. No se trata solo de creer que eres salvo. Se trata de confiar en Dios: en su carácter, en sus promesas, en su Palabra. Eso fue exactamente lo que ocurrió en Génesis 3. La serpiente no comenzó negando todo, comenzó sembrando duda: “¿Conque Dios os ha dicho…?” Cuando la confianza en Dios se debilita, todo lo demás comienza a tambalearse. La verdad pierde firmeza. La justicia se relativiza. La obediencia se negocia. Por eso, el llamado es claro: cuida tu fe. Protégela. Ejércela. No permitas que las dudas se acumulen sin ser confrontadas. No juegues con las promesas de Dios como si fueran opcionales. No trates sus palabras como si fueran negociables. Porque cada dardo que no es apagado busca encender algo dentro de ti.
Bendito Dios, ayúdame a mantener mi confianza en ti siempre firme. No permitas que ponga en tela de juicio tu bondad y tu cuidado por mí. Te lo pido en Cristo, amén.
La Biblia habla de una batalla que todos enfrentamos, aunque no siempre la veamos. No es contra personas, sino en lo profundo del corazón: en lo que creemos, en quién confiamos y a quién obedecemos. Algunos la ignoran; otros se enfocan tanto en el enemigo que viven con temor. Pero la Escritura nos muestra que esta es la buena batalla de la fe: una lucha real, pero con propósito, en la que Dios mismo nos llama a permanecer firmes. A lo largo de esta serie veremos cómo se libra esta batalla, cuáles son las armas que Dios ha provisto y cómo vivir con discernimiento y confianza. Porque no peleamos para obtener la victoria sino desde la victoria que Cristo ya ha asegurado. La pregunta no es si usted está en la batalla, sino: ¿cómo la está enfrentando? ¿en sus fuerzas o confiando en Aquel que ya ha vencido?
Huascar de la Cruz
Es casado y tiene cuatro hijos. Ha sido pastor en México por largo tiempo, y en la actualidad funge como el director del Ministerio Reforma.