30 de junio del 2026
Salmo 136:1-26
MISERICORDIA INAGOTABLE
“Alabad a Jehová, porque él es bueno, porque para siempre es su misericordia”. Salmo 136:1
Dios es bueno. Esa es una de las grandes afirmaciones de la Biblia, una verdad consoladora que a lo largo de los siglos algunos han intentado cuestionar o negar. Pero el creyente lo sabe por experiencia. Puede verlo en la creación que lo rodea. Puede verlo en la historia que la Escritura relata. Y también puede reconocerlo al mirar su propia vida. En cada etapa del camino, en cada circunstancia, la bondad de Dios ha estado presente de una u otra manera. Por eso el salmista repite una y otra vez a lo largo de este himno: “Porque para siempre es su misericordia”. La bondad de Dios no es pasajera. No depende de una temporada favorable ni de las circunstancias del momento. Cada mañana podemos despertar con la certeza de que su misericordia sigue allí, nueva y fiel, lista para sostenernos una vez más. Ha estado presente en el pasado, sostiene nuestra vida en el presente y seguirá acompañándonos en el futuro. Por eso el salmo comienza con esta invitación que es la única respuesta posible a tanta bondad: “Alabad a Jehová”. Cuando recordamos quién es Dios y cómo ha obrado con nosotros, la alabanza surge de manera natural. Y ahora la pregunta también es para nosotros: ¿Está listo para bendecir al Señor? Porque al final del camino, el pueblo de Dios siempre descubre lo mismo: que la misericordia del Señor ha estado presente en cada paso del viaje.
Te alabamos Señor, por tanta bondad a lo largo de nuestra vida. Gracias por los momentos de alegría y las pruebas que traes a nuestra vida. Que nuestro deseo sea siempre alabarte. Amén.
Con gratitud a Dios, ofrecemos a nuestros lectores el devocional del mes de junio “Cantos de esperanza”, basados en los salmos de peregrinación. Estos salmos (120-134) eran entonados por el pueblo de Israel cuando viajaba hacia Jerusalén para participar en las fiestas anuales. El pueblo viajaba en caravanas, llevando consigo dolor, angustia, temores y expectativas. Así es el viaje de nuestra vida. Aunque suframos, no podemos detenernos. Debemos caminar y seguir adelante, mirando al Señor, autor y consumador de nuestra fe. En el camino encontraremos compañeros de viaje, pero todos dependemos de la fuerza que viene de lo alto, del poder que viene de Dios, de la gracia que nos sostiene hasta llegar a Sión. ¡Feliz lectura!
Hernandes Dias Lopes
El Rev. Lopes está casado con Udemilta y viven en Sao Paulo Brasil en compañía de sus dos hijos. El pastor Hernandes viaja alrededor del mundo para predicar y enseñar la Biblia.