Salmo 128:5-6
PASANDO LA ESTAFETA
“Y veas a los hijos de tus hijos. Paz sea sobre Israel”. Salmo 128:6
La familia es la primera institución establecida por Dios. Es un proyecto divino que atraviesa generaciones. En esta etapa de la vida, aunque la pareja ha vuelto a quedarse sola y el hogar parece más silencioso, llega una nueva alegría. Los nietos aparecen como una bendición inesperada, renovando la esperanza de la familia y recordándonos que la historia continúa.
Los nietos —los hijos de los hijos— son, por así decirlo, el postre de la vida. Los abuelos, ahora más maduros, con más experiencia y, muchas veces, con más tiempo para disfrutar, encuentran un gozo especial en ellos. Les ofrecen un amor profundo y una paciencia que los años han aprendido a cultivar. Así se cumple el hermoso ciclo de la familia. Mientras los abuelos se acercan al ocaso de la vida, los nietos llegan con una explosión de vitalidad. Mientras las canas comienzan a coronar la cabeza de los mayores, los pequeños miran el futuro con esperanza.
Las familias que aman a Dios y caminan en sus caminos se convierten en una herencia que trasciende generaciones y son una bendición para la nación. Por eso, valora profundamente a tu familia. Y como en una carrera de relevos, entrega a la siguiente generación el testigo de la fe. Invierte tiempo en ellos, comparte con ellos la sabiduría que Dios te ha dado y disfruta de esta gran bendición.
Padre celestial, ayúdanos a instruir a nuestra familia en tus caminos, a ser ejemplo de fe y confianza en ti. En Jesucristo, tu Hijo. Amén.