Salmo 127:1-2
LO QUE TODO HOGAR NECESITA
“Si Jehová no edificare la casa, en vano trabajan los que la edifican…” Salmo 127:1
El salmista nos recuerda una verdad fundamental: “Si Jehová no edificare la casa, en vano trabajan los que la edifican”. La familia no es un proyecto meramente humano. Dios es el creador, el edificador, el protector y el redentor del hogar. Por eso, todo matrimonio necesita un fundamento sólido. Ese fundamento es Cristo.
Cada hogar debe construirse sobre la roca firme que es el Señor. Porque, tarde o temprano, llegarán las tormentas. Habrá momentos de presión, desacuerdos, preocupaciones y pruebas. La lluvia caerá sobre el tejado, el viento azotará las paredes y los ríos golpearán los cimientos. Si el hogar está construido sobre la arena, no resistirá. Pero si está edificado sobre la roca, permanecerá en pie.
Lo que distingue a una familia cristiana no es la ausencia de problemas. Todas las familias enfrentan desafíos. La diferencia está en el fundamento. Cuando Cristo es el centro del hogar, los cimientos no pueden ser movidos. Y aunque las tormentas de la vida pasen sobre ellos, la casa permanecerá firme. La mayor necesidad de nuestros hogares no son más cosas materiales, ni más comodidad, ni más éxito. La mayor necesidad es la presencia de Dios. Por eso vale la pena preguntarnos: ¿Está tu matrimonio cimentado en Dios? ¿Es Cristo realmente el fundamento de tu hogar? Y esto es algo en lo que no puedes dar una respuesta vacilante.
Dios y Señor nuestro, reconocemos que necesitamos de ti más que nada. Sé el cimiento de nuestras vidas y nuestros hogares y mantennos firmes ante las tormentas. En el nombre de Jesús. Amén.