16 de junio del 2026
Salmo 128:1-4
LA FAMILIA FELIZ
“Cuando comieres el trabajo de tus manos, bienaventurado serás, y te irá bien”. Salmo 128:2
El salmista describe aquí a una familia feliz. Es una familia que teme al Señor y anda en sus caminos. Y esa bendición se hace evidente al ver a la familia reunida alrededor de la mesa. La madre es comparada con una vid fructífera dentro del hogar. Su presencia nutre y fortalece la vida familiar. Los hijos, por su parte, son como plantas de olivo alrededor de la mesa: llenos de vida, esperanza y promesa para el futuro. Esta es una gran bendición: un hogar donde hay unidad, alegría y gratitud por lo que Dios ha dado. Sin embargo, la realidad de nuestro tiempo muchas veces amenaza este ideal. Algunas familias sacrifican sus principios para obtener riquezas. Otras sacrifican lo importante en el altar de lo urgente. Y no faltan situaciones que levantan barreras dentro del hogar: entre padres e hijos, entre hermanos o entre esposos. Pero el salmista nos recuerda que el mayor bien que podemos poseer no son las cosas que el dinero puede comprar, sino aquellas que el dinero nunca podrá adquirir: el amor, el respeto, la amistad y el cuidado mutuo. Por eso, nuestra familia debe ser un lugar de armonía. Y nuestra mesa debe ser más que un simple mueble en la casa. Debe ser un espacio de encuentro y renovación, un lugar donde compartimos la vida, fortalecemos los lazos y celebramos juntos las bendiciones que Dios nos ha concedido.
Gracias te damos, Señor, por la familia y las bendiciones que constantemente derramas sobre nosotros. Enséñanos a valorar la unión familiar y a cada uno de sus miembros. En Jesús, Amén.
Con gratitud a Dios, ofrecemos a nuestros lectores el devocional del mes de junio “Cantos de esperanza”, basados en los salmos de peregrinación. Estos salmos (120-134) eran entonados por el pueblo de Israel cuando viajaba hacia Jerusalén para participar en las fiestas anuales. El pueblo viajaba en caravanas, llevando consigo dolor, angustia, temores y expectativas. Así es el viaje de nuestra vida. Aunque suframos, no podemos detenernos. Debemos caminar y seguir adelante, mirando al Señor, autor y consumador de nuestra fe. En el camino encontraremos compañeros de viaje, pero todos dependemos de la fuerza que viene de lo alto, del poder que viene de Dios, de la gracia que nos sostiene hasta llegar a Sión. ¡Feliz lectura!
Hernandes Dias Lopes
El Rev. Lopes está casado con Udemilta y viven en Sao Paulo Brasil en compañía de sus dos hijos. El pastor Hernandes viaja alrededor del mundo para predicar y enseñar la Biblia.