Salmo 124:1-5
LIBRES DE LAS FAUCES DEL ENEMIGO
“A no haber estado Jehová por nosotros, Diga ahora Israel; [...] Vivos nos habrían tragado entonces…” Salmo 124:1,3
El Salmo 124 nos invita a imaginar una escena alarmante. El pueblo de Dios está rodeado por enemigos feroces. Si el Señor no hubiera intervenido, dice el salmista, habrían sido tragados vivos. La ira de sus adversarios se levantaba como una tormenta, y las aguas de la destrucción estaban a punto de cubrirlos. Así describe la Biblia la realidad del pueblo de Dios en un mundo hostil. No vivimos en territorio neutral. Hay fuerzas que se oponen a la fe, enemigos visibles e invisibles, presiones humanas y ataques espirituales que buscan debilitar nuestra confianza en el Señor.
El salmista reconoce que, frente a enemigos tan poderosos, el pueblo no tenía ninguna posibilidad de defenderse por sí mismo. Si Dios no hubiese estado a su lado, habrían sido arrastrados como por una corriente impetuosa. Nuestra situación no es muy distinta. Las luchas de la vida, las tentaciones, la oposición del mundo y las artimañas del maligno nos recuerdan que no podemos sostenernos confiando en nuestras propias fuerzas. Las armas humanas no bastan para esta batalla.
Por eso necesitamos estar revestidos con el poder de Dios y protegidos por la armadura espiritual que Él nos provee. La victoria no depende de la fuerza del pueblo, sino de la presencia del Señor. Porque Él está a su lado, el enemigo no puede prevalecer.
Jehová de los ejércitos, llénanos de tu Santo Espíritu para vencer al enemigo y no caer en tentación. Quédate con nosotros hoy y siempre. Amén.