Lucas 24:25-27
EL EJE CENTRAL DE LAS ESCRITURAS
“Luego se puso a explicarles todos los pasajes de las Escrituras que hablaban de él, comenzando por los libros de Moisés y siguiendo por todos los libros de los profetas”. Lucas 24:27 (DHH)
¿Puede imaginar lo que habría sido tener por maestro de Biblia al propio Jesús? Escucharlo abrir las Escrituras, trazar cada promesa, cada profecía hasta llegar a su cumplimiento en Él mismo. Aquella caminata con los discípulos de Emaús debió ser una de las clases más extraordinarias de la historia. Y si además sucede en un momento de tristeza, como el que ellos vivían, ¡qué consuelo tan profundo debió traer! Estoy seguro de que salieron transformados.
Me pregunto qué pasajes habrá citado Jesús. Tal vez comenzó con Génesis 3:15, la promesa del descendiente que vencería al mal, y continuó con Isaías 53, el siervo sufriente que cargaría con nuestras culpas. Pero no cabe duda de que fueron muchos más, porque Cristo es el hilo entretejido en todas las páginas de la Biblia, el eje que une la Ley, los Profetas y los Salmos. Desde el principio hasta el fin, todo apunta a Él.
Estos dos hombres no habían comprendido que el sufrimiento del Mesías no era un accidente, sino parte esencial del plan de Dios: el camino hacia la gloria. Y este tiempo de enseñanza iluminó lo que parecía oscuro, mostrando que la historia entera de la redención tiene un solo protagonista: Cristo. Y cuando eso sucede, como los discípulos de Emaús, también nosotros podremos decir: “¿No ardía nuestro corazón mientras nos hablaba en el camino y nos explicaba las Escrituras?”.
Gracias Señor, porque hoy me he encontrado con tu Hijo en la Escritura. Ayúdame a entenderla y comprenderla para poder vivir conforme a ella. Por Cristo mi Señor. Amén.