10 de febrero del 2026
Rut 2:1-3
NADA ES CASUALIDAD
“Fue, pues, y llegando, espigó en el campo en pos de los segadores; y aconteció que aquella parte del campo era de Booz, el cual era de la familia de Elimelec”. Rut 2:3
Dios suele trabajar de maneras que no imaginamos. ¿Le ha pasado? A veces necesitamos resolver un trámite complicado… y justo aparece alguien conocido que nos ayuda y nos abre puertas. O cuando más apremia el dinero, llega una oportunidad o un recurso inesperado. ¿Casualidad? Claro que no. Rut es el ejemplo perfecto de una fe que actúa. No se quedó de brazos cruzados lamentando su situación. Con decisión y humildad, salió a espigar para sostener a su suegra y a sí misma. La ley de Dios permitía que los necesitados recogieran lo que quedaba en los campos después de la cosecha, pero eso requería trabajo, esfuerzo y valentía. Y mire usted cómo obra el Señor: el campo donde Rut fue a espigar resultó ser propiedad de Booz, un pariente cercano de Elimelec. A simple vista, parecía una coincidencia… pero en realidad era la providencia de Dios guiando cada paso. Así es también con nosotros. Cuando caminamos con fe, cuando servimos y trabajamos con diligencia, Dios dirige nuestros pasos, aunque no siempre lo notemos. Él abre puertas, acomoda encuentros y usa incluso los detalles más pequeños para cumplir sus propósitos. Porque cuando uno camina de la mano del Señor, no hay paso pequeño ni coincidencia vacía: todo está bajo la guía de su providencia.
Gracias Señor, por dirigir nuestra vida conforme a tus propósitos. Danos la fuerza para trabajar y abre nuestros ojos a tu provisión. En el nombre de Cristo Jesús, Amén.